¿Qué tiene que ver David Fairchild con la dieta de millones de personas y con la cerveza americana? y ¿Qué tiene que ver con los cerezos japoneses en Washington D.C.? Hoy te explico.
¿Podrá un solo hombre cambiar la dieta de millones de personas?… La respuesta es un rotundo sí. El botánico David Fairchild, nacido en East Lansing, Michigan, cambió la dieta de los estadounidenses para siempre. Veamos un poco de su biografía.
La dieta en Estados Unidos para mediados del 1800s consistía en carne, papas, queso, y algunas frutas y verduras. No fue hasta 1876, en la Feria Mundial en Filadelfia que se vino a probar el exotico plátano en Estados Unidos.
La década de 1890 fue el momento propicio para que el botánico David Fairchild comenzara una expansión gastronómica que cambiaría como millones de personas se alimentan.
Mientras trabajaba para el Departamento de Agricultura, David Fairchild viajó por todo el mundo para enviar semillas o esquejes de más de 200.000 tipos de frutas, verduras y cereales.
Su departamento, la Oficina de Introducción de Semillas y Plantas Extranjeras, investigó y distribuyó nuevos cultivos a los agricultores de los estados.
Dato curioso: Fue Fairchild quien introdujo el quinoa de Perú en Estados Unidos, aunque tardó muchas décadas en que fuera aceptado.
Biografía corta
David Fairchild creció en partes de Michigan y Kansas. Allí tenía acceso a granjas y agricultores. ¿Qué notó?… Qué la gente cultivaba lo mismo: maíz y papas, tal vez algunas manzanas y tomates. Que diferencia a los plátanos, mangos, peras y piñas que se consiguen hoy con facilidad en Estados Unidos. Fue Fairchild quien impulsó esta expansión.
Un filántropo muy rico llamado Barbour Lathrop financió muchos de sus viajes por 5 años. Finalmente, este proyecto fue patrocinado y absorbido por el gobierno de los Estados Unidos. Así que Fairchild se convirtió en un espía de alimentos del gobierno. Según lo sancionado por el Secretario de Agricultura y el Presidente de los Estados Unidos, su trabajo consistía en encontrar cultivos exóticos y traerlos de regreso. A veces fue diplomático y amistoso. Y a veces era encubierto y robaba cosas.
David Fairchild – Espía de alimentos del gobierno
El trabajo de Fairchild era muy importante. Hay que tomar en cuenta que a fines del siglo XIX, entre el 60 y el 70 por ciento de la fuerza laboral eran agricultores. La agricultura era el motor económico de Estados Unidos y de gran parte del mundo.
Por ejemplo, Estados Unidos quería competir en el negocio de la fabricación de cerveza en esos días. El problema estaba en que Europa, específicamente Alemania, tenía el dominio de la elaboración de cerveza. Fairchild tenía la asignación de ir a Bavaria en Alemania, para adquirir lúpulos. Cuando llega, se da cuenta de que Alemania sabe que tiene los mejores lúpulos del mundo y no quiere que nadie los consiga.
Los cultivadores alemanes contrataban a hombres fuertes para que se sentaran en los campos por la noche y, en esencia, protegieran su cosecha contra el robo. ¿Qué haría Fairchild?… Se hizo amigo de estos hombres con la intención de ganarse su confianza y que le regalaran o vendieran algunos lúpulos. Estos lúpulos dispararon la industria de la cerveza en el país.
Piensa en esta historia la próxima vez que bebas una cerveza norteamericana.
Te cuento otra historia curiosa. ¿Has visto los cerezos japoneses en Washington D.C?… ¿Sabes algo de su historia?
Fairchild estuvo en Japón a principios del siglo XX y vio los cerezos en flor. Cuando regresó a Estados Unidos, se enteró de que una mujer llamada Eliza Scidmore ya estaba haciendo un esfuerzo para traer cerezos a Washington. Fairchild organizó un envío de esos árboles a su casa en Chevy Chase, Maryland, donde la gente vendría a verlos. Finalmente, consiguió un envío para Tidal Basin en D.C.
Los funcionarios japoneses estaban tan conmovidos por su interés, y el interés de Estados Unidos, que enviaron árboles extremadamente grandes con raíces largas. Ellos pensaban que de esta forma tendrían la mejor oportunidad de florecer rápidamente. Pero ¿qué pasó? Los árboles tenían insectos y hongos. Esto es un gran problema, estos insectos importados podrían demoler cualquier parte de la flora estadounidense. Como resultado, el presidente William Taft ordenó quemar los árboles. Esto podría haber causado una gran crisis diplomática si los japoneses lo tomaban como un insulto. Menos mal que estos fueron muy comprensivos y acordaron enviar un segundo envío con raíces mucho más cortas. Este llegó en perfectas condiciones.
¿Cuántas cosas interesantes habrá visto Fairchild en sus viajes? ¿Te gustó esta pequeña ventana a su mundo? Déjame saber en los comentarios.
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